Singapur, 24 de septiembre - La expresión "se apagan las luces" no podía ser más apropiada. El día después de haberse disputado la quinta edición del Gran Premio de Singapur,
todos los focos del sistema eléctrico que durante la última semana convertían las noches en días en el circuito urbano de Marina Bay, se han apagado, y el tráfico de la ciudad se vuelto a apoderar de las calles, todavía limitadas por las barreras. Eso sí, el paddock sigue estando iluminado para permitir al personal realizar las operaciones de desmontaje, con los hombres de DHL retirando todos los paquetes que contienen el material de los equipos preparados para su próximo destino: algunos de ellos irán hacia las bases en Europa, otros irán directamente a Suzuka y otros irán por mar hacia Brasil para la última cita del mundial, programada para el 25 de noviembre en San Paulo.
El calendario tiene tres pares de carreras en su fase final: Japón-Corea, India-Abu Dhabi y EE.UU.-Brasil. Queda muy poco tiempo para estar en la fábrica y tratar de mejorar los coches, y es por esto que Stefano Domenicali y Pat Fray están ya de vuelta en Maranello para seguir de cerca el trabajo de desarrollo del F2012 de cara a las últimas carreras. Nadie esconde que hay que dar un paso adelante en términos de prestaciones: no todas las novedades que se han llevado a Singapur han cumplido las expectativas y, al contrario de lo que sucedió en Monza en la carrera anterior, el monoplaza no estaba en condiciones de competir con los mejores para lograr la pole. Como ya subrayó el Director de la Scuderia Ferrari, Domenicali, en el balance del fin de semana realizado con los periodistas en la tarde de ayer, se debe ser racional a la hora de analizar las prestaciones y comprender exactamente qué cosa funciona y cuál no, para poder presentarse en Suzuka en la mejor forma posible. Es muy fácil sentenciar y decir que todo está equivocado, y que se debe empezar de cero; es importante comprender por qué ciertas piezas -como el alerón trasero- no han funcionado como debían. Se trata de identificar los defectos y, sucesivamente, ir corrigiéndolos. Es cierto que el tiempo es limitado, pero el refranero es sabio y nos deja expresiones como "más vale poco y bueno, que mucho y malo", o "las prisas no son buenas consejeras".
Otra lección para aprenderse de memoria tras un duro fin de semana en Singapur, es que no se debe bajar ni un milímetro la guardia en el terreno de la fiabilidad. Ayer por la tarde el gran favorito de la carrera pagó un precio altísimo por un problema técnico... El riesgo está siempre ahí. De ahora en adelante cada cero costará muchísimo y absolutamente todos y cada uno, sea cual sea la función que cumpla en el equipo, debe dar el máximo en su propio trabajo, estando atento a cada mínimo detalle. Sólo así se puede contribuir al objetivo final: contra la fatalidad, como ocurrió en la salida de Spa, no existen remedios, pero para todo lo demás está el trabajo, ya sea en pista, en oficina, o en fábrica. Si la Scuderia tiene todas las posibilidades de luchar hasta el final en ambos campeonatos es por el trabajo que se ha hecho hasta ahora en este frente, pero no se puede bajar la guardia.

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